No hay razón para renunciar a ir de camping durante el invierno. ¿No quieres pasar frío? pues bien, sigue leyendo porque aprenderemos a prepararnos para disfrutar del camping sin tiritar. En este artículo veremos algunos trucos, ideas y consejos para combatir el frío sin electricidad, más adelante, en otro artículo, analizaremos las principales calefacciones del mercado y su conveniencia para llevarlas al camping.

Primero hay que entender que nuestros cuerpos pierden calor por varias razones. Si sentimos que comenzamos a pasar frío, lo más sensato es averiguar la causa y solucionarlo cuanto antes. Veamos a continuación los fenómenos físicos por los que podemos experimentar frío:

1. Conducción

La conducción es la transferencia de calor a través del contacto directo. El suelo siempre va a estar más frío que nosotros y el habitáculo en el que nos encontremos, da igual lo que invirtamos en caldear el ambiente que si no está bien aislado del terreno, nos transferirá su baja temperatura.

Por esto, es fundamental en primer lugar aislarnos del frío y la humedad del suelo, cuanto mejor aislamiento, más facilidad para calentarnos y permanecer calientes durante la noche.

2. Convección

La convección es la transferencia del calor a través del aire.

Todos hemos experimentado alguna vez el aire gélido en nuestra cara, da igual las capas de ropa que llevemos encima que ese pequeño contacto nos hará estremecer por completo. La solución en una palabra: cortavientos.

Es una buena idea llevar encima de nuestra ropa de abrigo un cortavientos en el caso de que sople algo de brisa fría, son ligeros, evitan el paso del aire y retienen nuestro calor corporal. Si no tienes cortaviento, ante el viento, un impermeable también te servirá.

También debes revisar las entradas de aire de tu habitáculo, si detectas una vía de entrada de aire gélido, trata de interponer algún elemento a modo de cortaviento, un trozo de garrafa de agua, un paño de cocina, etc.

3. Radiación

Nuestros cuerpos son una fuente de emisión de calor de manera natural. Perdemos el calor por la piel y tenemos que retenerlo a toda costa para mantenernos calientes. En su batalla por mantenerse con vida, el organismo concentra sus esfuerzos en mantener caliente nuestros órganos vitales, por esto se nos enfrían antes las extremidades. La solución es utilizar varias capas de abrigo.

No hay que confiar en que sólo con una gran chaqueta ya impedirás la radiación del calor corporal, insisto, es mucho más efectivo recurrir a varias capas de ropa para mantener nuestro calor.

En nuestro habitáculo ocurre igual, las capas son nuestras amigas. Las tiendas y los carrotiendas vienen ya equipados con esta doble tela, hay que montarla si queremos evitar pérdida de calor.

4. Evaporación

Ya hemos hablado un poco de esto en el artículo sobre la condensación. En este caso, seco es igual a cálido. Resulta mucho más sencillo calentar un espacio (o a nosotros mismos) cuanto menor sea la humedad.

Si estamos algo húmedos, esa agua se evaporará y nos enfriará, por esto es importante quitarnos la ropa sudada o húmeda de encima en cuanto podamos.

Un truco es disponer de un conjunto de ropa “intocable”, resguardado de la humedad exclusivamente para dormir: calcetines, ropa interior, pijama… todo bien seco.

Las toallas, ropa sudada, zapatos, trapos de cocina y todo aquello que se encuentre húmedo debe permanecer alejado de nuestro espacio de sueño. Si no puede ser, es conveniente introducirlo en una bolsa de plástico para evitar que libere humedad al ambiente.

5. Respiración

Aquí poco podemos hacer, dejar de respirar no parece ser una buena opción.

Sin embargo, es importante saber que existen diferencias entre personas en relación al calor:

  • Las mujeres pasan más frío que los hombres.
  • Una persona con gran cantidad de grasa cuenta con mayor aislamiento contra el frío, aunque su “sensación térmica” puede ser igual a la de otra persona de peso normal.
  • La masa muscular tiene la capacidad de generar más calor.
  • Con la edad se tiende a quemar menos calorías, con lo que las personas mayores pueden experimentar síntomas de hipotermia mucho antes.
  • Las personas acostumbradas a pasar frío, bien por su trabajo o porque viven de normal en zonas frías y se exponen con frecuencia, cuentan con adaptaciones metabólicas que los hacen más resistentes a la pérdida de calor y toleran mejor el frío.

6. Cómo generar calor

Con planificación y sentido común podemos hacer que nuestras noches de frío en el camping sean algo más cálidas y confortables:

1. Aumentar el consumo de calorías:

Los alimentos nos dan energía para mantener nuestro “horno interno en funcionamiento”, generando calor.

No se trata de comer copiosamente, sino de elegir alimentos con alta densidad nutricional, justo lo que hacían nuestras abuelas hace años para combatir el frío… comidas contundentes.

2. Consumir alimentos y bebidas calientes:

No hay nada como un buen café para calentarnos. También son buenos el té, las infusiones, los caldos, etc. En general la comida caliente ayudará a mantener nuestro calor corporal y nos reconfortará haciendo que mejore nuestra sensación térmica.

3. Mantenernos activos, pero no demasiado:

Cierta cantidad de actividad física mantendrá nuestro metabolismo activado, consumiendo calorías que se encargarán de mantenernos calientes.

Un error común es permanecer quietos y abrigados, pero es mucho más eficaz movernos. Tener un día activo, paseando o haciendo algo de trekking, nos ayudará a combatir mejor el frío durante la noche.

Sin embargo, no hay que pasarse, llegar a la fatiga produce el efecto contrario pues nuestro cuerpo utilizará las calorías para regenerar músculos y combatir esta fatiga antes que para generar calor. Piensa que tiritar es uno de los mecanismos de defensa que usa nuestro cuerpo para combatir el frío extremo, hace vibrar los músculos con violencia para generar movimiento y calor. También es una señal de alarma, si tiritamos es un indicativo de que debemos calentarnos más. Si estamos agotados físicamente este mecanismo de defensa podría retrasarse o no producirse.

4. Contar con buen equipamiento:

Si vienes por este blog a menudo ya lo habrás leído: tu experiencia en el camping dependerá en gran medida de la calidad de tu equipamiento. En este caso es igual, vas a combatir mejor el frío cuanto más apropiado sea tu equipo. Un buen saco de dormir, un suelo aislante, un habitáculo bien preparado, ropa técnica, lana mejor que algodón y un larguísimo etc.

La experiencia y la inversión en material te harán optimizar tu equipamiento con el tiempo.

5. Calentar agua:

Un excelente truco es meter agua caliente en botellas bien cerradas y ponerlas en nuestra cama o saco. Se encargarán de mantenernos calentitos durante la noche.

Recuerda no calentar el agua en el mismo habitáculo en el que dormirás porque favorece la condensación.

6. Hidratarse:

Con el frío dejamos de percibir nuestra propia transpiración y tendemos a dejar de beber agua y líquidos. Hay que tenerlo en cuenta pues funcionamos mejor cuando estamos bien hidratados.

El alcohol no sirve para hidratarse, y es un mito que ayuda a combatir el frío. De hecho es contraproducente pues lleva la contraria a nuestros sistemas de defensa contra el frío aumentando la vasodilatación venosa, favoreciendo la hipotermia, inhibiendo la capacidad de tiritar, etc.

7. Orinar antes de dormir:

Parece una tontería pero el frío hace que disminuya nuestra tolerancia a almacenar la orina, pues se produce una contracción mayor de los músculos de la vejiga. Esto aumenta las probabilidades de tener que levantarnos por la noche a orinar y por lo tanto de perder calor.

Con esto ya contamos con algunas estrategias más para combatir el frío en el camping.

En resumen, si eres una persona musculosa, cuentas con buen equipamiento, ingieres alimentos calóricos, bebidas calientes, nada de alcohol y vas al baño antes de acostarte… ¡vas por buen camino! 🙂

Si este no es tu caso, en el próximo artículo veremos diferentes sistemas de calefacción empleados en el camping.

¡HASTA PRONTO!

Trucos para combatir el frío en el camping
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